24 Ene LA MIRADA DE CLOONEY



Hace un tiempo que un compañero locutor me dijo esta frase: “La verdad está en la mirada”. A mí lo primero que me salió contestarle fue: “Ya, cachondo. Y en el corazón”. Y no es verdad. Bueno, o sí, pero no es de lo que quiero hablar en este post. Lo que quiero decir es que no sabéis cuánta verdad hay en la afirmación de mi compañero.

Como ya comenté en algún post anterior, la clave para una buena locución está en la interpretación. Sí, la técnica, la respiración, que suene bien (en un post posterior hablaré sobre lo útil que es dejar de escucharse a uno mismo cuando está delante del micrófono), son temas importantes. Pero sin duda alguna, para conseguir transmitir la verdad que el texto requiere la pieza angular es una buena interpretación.

Y la interpretación, la verdad por tanto, está en la mirada. Quizás no os hayáis fijado pero vuestros ojos cambian cuando decís una cosa u otra. Cuando estáis enfadados, felices, eufóricos o histéricos. Amables o serios. Tranquilos o desprendidos.

Claro está que no cambian de color… eso sí que estaría bien. Pero cambian su posición y su brillo, el punto al que miran o la forma más achinada o redondeada. Y no sólo cambian los ojos, también toda la piel alrededor, las famosas patas de gallo y el entrecejo, se mueven de forma acompasada y armoniosa con el sentimiento que estamos transmitiendo. Por eso, y siguiendo con los buenos consejos que aquel compañero y amigo me dio, descubrí que hay que estar más atento a los ojos de las personas, de los grandes actores y actrices, que al movimiento de su boca.

¿Queréis más ayuda? Fijaros en alguien determinado e intentar imitarle. En mi caso era fácil, elegí a George Clooney. Por edad y timbre de voz era el más adecuado. Me gustaría decir también que por parecido… Y eso fue lo que intenté hacer en la locución que os dejo hoy. Un spot para la marca Bla Bla Car donde me dijeron que buscaban amabilidad y cercanía con el cliente. Y qué mejor que pensar que era George Clooney invitando a un exquisito café de cápsulas.

En definitiva, para realizar una buena locución que consiga transmitir lo que el creativo te está demandando, que consiga transmitir los sentimientos y sensaciones que el texto requiere, la técnica, colocar la voz, la dicción, la sonrisa, mueca de tristeza, etc, son importantes. Pero la verdad está en los ojos.